72 AVENTURA Juan Antonio Muñoz Juan Antonio Muñoz Nunca olvidaré la imagen de aquel señor sentado junto al muro de la estación ferroviaria de Howrah, en la ciudad de Calcuta. Enmedio de un suelo repleto de orines secos, había encontrado un espacio en el que colocar su pierna de madera para pedir limosna. Su profunda mirada despedía una dignidad que caló en lo más profundo de mi interior. Una dignidad acentuada en un contexto en el que los valores humanos parecen haber tocado fondo. Recordando una frase de la Madre Teresa de Calcuta, lo primero que surgió de mis adentros, fue regalar a mi hombre desconocido una sonrisa con la que poder agradecer el haberme despertado sensaciones y valores que en nuestro mundo “civilizado” quedan relegados en el olvido.
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